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Motivos frecuentes de consulta

A continuación tratamos algunos de los habituales motivos de consulta. Se explica en palabras sencillas para el público no especializado la sintomatología y su abordaje psicoanalítico.

Trabajo de Duelo

“- No, no voy al teatro, he perdido a una amiga a la que quería mucho. Casi tenía lágrimas en los ojos, pero sin embargo, por primera vez me daba cierto placer hablar de ella. Fue a partir de aquel momento cuando empecé a escribir a todo el mundo que acababa de sufrir un gran dolor, y cuando comencé a dejar de sentirlo”
Marcel Proust,” En busca del tiempo perdido”

El proceso del duelo consiste en la elaboración psíquica del profundo dolor causado por una pérdida. La muerte de un ser amado, o bien la pérdida de algo muy valorado: una mudanza, la pérdida de un trabajo, una separación, etc.

Al duelo se lo llama trabajo o proceso justamente porque:

El duelo no es una estado patológico, es una reacción normal, un proceso psíquico que necesita llevarse a cabo.

Entonces, por qué es tan frecuente este motivo de consulta?

Quien transita el duelo de un ser querido necesita hacer el recorrido por los recuerdos, toda su energía psíquica se concentra en esto, sólo puede hablar de él, y suele hacerlo especialmente, con familiares cercanos y amigos para quienes a veces no resulta fácil escuchar y acompañar a la persona en su dolor.

En estos casos el analista puede ser quien, con su escucha, abra el espacio adecuado, sostenga y propicie este despliegue que es el comienzo de una elaboración. Queda claro entonces que un duelo no es sólo cuestión de tiempo, como suele decirse, pues fundamentalmente hay en juego una labor psíquica a producir: que aquello perdido en lo real sea perdido en el psiquismo.

Hay un primer momento de puro dolor, una evocación permanente que no le da descanso al alma. Pero para no quedar anegado allí, hará falta un segundo momento en el cual se vaya articulando en palabras. Esto a su vez deberá ser correlativo de que el sujeto pueda posicionarse de otro modo respecto del vacío de su pérdida.

Aunque también puede suceder que el trabajo de duelo no se inicie, o se detenga en algún punto. Aquí sí se trata de algo que se vuelve patológico y que requiere tratamiento: los estados melancólicos, depresivos, o de inhibición, son distintas respuestas subjetivas ante la pérdida, que no permiten su tramitación por la vía del trabajo de duelo. La vida se detiene en el dolor. El tratamiento analítico apuntará a que el sujeto encuentre el modo de hacerle lugar a la pérdida.