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Psicoanalisis con niños

¿Cuándo consultar por un niño?

Algunos humoristas poseen el don de retratar situaciones que de otro modo serían difíciles de expresar, y probablemente nada divertidas…

La escena que nos presenta Quino pone a una niña en la difícil tarea de arreglárselas con sus impulsos:

“¿Es pecado odiar?”

Para colmo la respuesta de la madre es equívoca… “ a quien??!!” , o sea que depende de otro -en este caso de la madre y su deseo- cómo será sancionado eso que le pasa (después de todo, por ahí odiar al padre no está tan mal, ¿no?).

Valga como ejemplo el chiste para graficar alguno de los laberintos en que el niño se encuentra en el tránsito hacia la adultez.

Lidiar con sus impulsos, con los de sus padres –de los que depende en extremo-, asumir los cambios que se producen en su cuerpo, enfrentar obligaciones escolares. También, por supuesto, aprender a jugar y divertirse….

Es probable que en este laberinto el niño se extravíe:

Estos son algunos de los modos que tiene el niño para expresar algo que le ocurre.

Y hay que reconocer que los adultos no siempre estamos del todo bien dispuestos a escucharlos: la exigencia a la que nos somete la vida cotidiana, las deficiencias estructurales en el sistema educativo, terminan frecuentemente en diagnósticos tan prematuros como imprecisos. El famoso ADD –attention deficit disorder- goza en este sentido de un rating insuperable.

Como resultado de este entrecruzamiento, es cada vez más frecuente recurrir a métodos que tienen por objeto silenciar ese modo de expresión en el infante. Medidas represivas en el ámbito escolar por un lado, utilización de medicación para calmar la ansiedad, por el otro…habría que preguntarse ¿de qué ansiedad se trata?, ¿de la del niño que está padeciendo, o la de los adultos que, sumidos en su propio malestar, se encuentran impotentes para responder?

El psicoanálisis propone una perspectiva distinta: antes de responder, tratar de escuchar y comprender. Para eso recurre a todos los medios expresivos posibles: la palabra, el juego, el dibujo, la música.

En ese camino, la primera tarea será despejar cuál es la demanda de tratamiento. Es decir, el esclarecimiento de

Es en estos casos donde el niño puede asombrarnos con una plasticidad que envidiaremos los adultos. Y donde la tarea analítica puede ahorrarle al niño un padecimiento que, de lo contrario, se repetirá en forma creciente hacia su adultez.